15 oct. 2012

La noche en la que conocí tu olor.


La noche en la que conocí tu olor.
Todo el mundo ha vivido o debería haber vivido algún momento especial de los que recuerdas toda la vida, que son tan intensos que se quedan profundamente grabados en tu memoria a pesar de los años, en ocasiones incluso el olor de aquella persona perdura en tu memoria.

Recuerdo aquella noche, muchas son las noches que han sucedido, pero aquella siempre regresa a mi memoria, mi noche especial, todo comenzó como suelen comenzar estas cosas, de casualidad, un mensaje de texto que proponía un plan para esa tarde sin más pretensión que beber unas cervezas y pasar un buen rato entre amigos, cuando llegué al lugar acordado me encontré la sorpresa, todo el mundo había fallado y solo estaba ella, sin él. Tras una larga cola ya por fin dentro, un litro de cerveza en cada mano y toda una noche por delante, risas por aquí comentarios por allá la noche iba transcurriendo sin darme apenas cuenta (que rápido pasa el tiempo cuando te lo estás pasando bien), cambio de música y nos animamos a bailar, el DJ también debía de estar rindiendo culto a la cerveza pues daba unos giros musicales muy bestias, del tipo: gangman style seguido por héroes del silencio para continuar con fiesta pagana y David Getta a continuación, pero era divertido, diferente, original y lo estábamos pasando genial riéndonos y bailando como dos amigos, cuando en uno de estos giros empieza a sonar “Sabor de amor de Danza invisible” comenzamos a bailar agarrados y poco a poco nuestros cuerpos se iban aproximando hasta quedar uno solo, las miradas se cruzaban y su olor invadía mi mente, esa mente en la que un conflicto comenzaba a fraguarse, dar el paso o no darlo, besarla o no besarla, algo tan sencillo en una situación normal y tan complicado en esta ocasión, seguía sonando la canción y nuestros labios cada vez más cerca de unirse hasta que casi se rozaban, termina la canción pero no nuestra unión que se quedó allí inmóvil por unos segundos, unos segundos de silencio donde solo se escuchaba el latir del corazón y de una conciencia que decía que aquello no estaba bien, gracias a un nuevo giro musical el hechizo se rompe, fingimos que no ha pasado nada y la noche continua, la fiesta cervecera termina, pero no nuestras ganas de pasarlo bien, así que ponemos rumbo a una discoteca pese a que mi conciencia decía que abortase misión antes de que fuera demasiado tarde.

Continuará, mientras tanto os dejo un poco de música:

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